Las especies de tamaño pequeño blanco o azul contienen ácidos grasos esenciales, fundamentales para la configuración del cerebro, según un estudio de investigadores españoles.
Los hijos de madres que durante el embarazo han comido más de dos veces a la semana pescado blanco o azul, de pequeño tamaño, tienen un mejor desarrollo mental que las que no, según un estudio que se ha presentado hoy en el congreso de la International Society of Environmental Epidemiology (ISEE).
El trabajo, según ha explicado el Codirector del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL), Jordi Sunyer, demuestra que el desarrollo es un 3% mayor en este grupo de niños, según las mediciones que psicólogos infantiles han hecho a estos bebés al cumplir el año y medio.
Según Sunyer, este mayor desarrollo mental se debe a que este tipo de pescado contienen ácidos grasos esenciales, fundamentales para la configuración del cerebro.
Los investigadores empiezan ahora a estudiar a estos niños cuando cumplen cuatro años para ver qué repercusiones tiene el medioambiente en su desarrollo. En este congreso, Sunyer ha presentado otro estudio que constata que los niños gestados en un entorno de contaminación ambiental tienen más riesgo de tener problemas respiratorios durante el primer año de vida que los que crecen menos expuestos a contaminantes ambientales.
miércoles, 14 de septiembre de 2011
Ocho semanas de meditación pueden cambiar el cerebro

Las áreas de materia gris relacionadas con la memoria, la empatía y el estrés se transforman de forma considerable.
No lo dice un grupo «new age», ni unos amantes de la pseudociencia o de la falsa espiritualidad, sino un equipo de psiquiatras liderado por el Hospital General de Massachusetts, que ha realizado el primer estudio que documenta cómo ejercitar la meditación puede afectar al cerebro. Según sus conclusiones, publicadas en Psychiatry Research, la práctica de un programa de meditación durante ocho semanas puede provocar considerables cambios en las regiones cerebrales relacionadas con la memoria, la autoconciencia, la empatía y el estrés. Es decir, que algo considerado espiritual, nos transforma físicamente y puede mejorar nuestro bienestar y nuestra salud.
«Aunque la práctica de la meditación está asociada a una sensación de tranquilidad y relajación física, los médicos han afirmado durante mucho tiempo que la meditación también proporciona beneficios cognitivos y psicológicos que persisten durante todo el día», explica la psiquiatra Sara Lazar, autora principal del estudio. «La nueva investigación demuestra que los cambios en la estructura del cerebro pueden estar detrás de esos beneficios demostrados, y que la gente no se siente mejor solo porque se han relajado», apunta.
Lazar ya había realizado estudios previos en los que había encontrado diferencias estructurales entre los cerebros de los profesionales de la meditación, con experiencia en este tipo de prácticas, y los individuos sin antecedentes, como, por ejemplo, un mayor grosor de la corteza cerebral en áreas asociadas con la atención y la integración emocional. Pero entonces la investigadora no pudo confirmar si este proceso había sido fruto de, simplemente, haber pasado unos ratos de reflexión.
Conciencia sin prejuicios
Para el estudio actual, los científicos tomaron imágenes por resonancia magnética de la estructura cerebral de 16 voluntarios dos semanas antes y después de realizar un curso de meditación de ocho semanas, un programa para reducir el estrés coordinado por la Universidad de Massachusetts. Además de las reuniones semanales, que incluían la práctica de la meditación consciente, que se centra en la conciencia sin prejuicios de sensaciones y sentimientos, los voluntarios recibieron unas grabaciones de audio para seguir con sus cavilaciones en casa.
Los participantes en el grupo de meditación pasaron 27 minutos cada día practicando estos ejercicios. Sus respuestas a un cuestionario médico señalaban mejoras significativas en comparación con las respuestas antes del curso. El análisis de las imágenes por resonancia magnética encontró un incremento de la densidad de materia gris en el hipocampo, una zona del cerebro importante para el aprendizaje y la memoria, y en estructuras asociadas a la autoconciencia, la compasión y la introspección. Además, se descubrió una disminución de la materia gris en la amígdala cerebral, un conjunto de núcleos de neuronas localizadas en la profundidad de los lóbulos temporales, lo que está relacionado con una disminución el estrés. Ninguno de estos cambios fueron observados en el grupo de control formado por otros voluntarios, lo que demuestra que no fueron resultado solo del paso del tiempo.
«Es fascinante ver la plasticidad del cerebro y cómo, mediante la práctica de la meditación, podemos jugar un papel activo en el cambio del cerebro y puede aumentar nuestro bienestar y calidad de vida», dice Britta Hölzel, autora principal del estudio. El hallazgo abre las puertas a nuevas terapias para pacientes que sufren problemas graves de estrés, como los que soportan un agudo estrés post-traumático tras una mala experiencia.
lunes, 11 de julio de 2011
TU CHAMPU TE PUEDE HACER ENGORDAR
Un estudio señala que las «calorías químicas» que presentan algunos cosméticos y productos de limpieza pueden alterar el peso
Cuando se trata de perder peso, la mayoría de nosotros somos conscientes de hay tres factores en juego: la genética, el número de calorías que consumimos y la energía que estamos dispuestos en gastar haciendo ejercicio.
No podemos elegir a nuestros padres, pero sí podemos comer sano y sudar la camiseta para mantener en forma. Si pese a esto se sigue engordando, la explicación podría esconderse en el baño.
Según un estudio del Mount Sinai Medical Center, una de las causas del aumento de peso podría estar en los componentes químicos presentes en el 70% de los cosméticos además de en los productos de limpieza para la casa.
Este grupo de expertos analizó la orina de un grupo niñas y mujeres y midieron la exposición a los Ftalatos, descubriendo que «las mujeres con más peso tenían más alto el nivel de ftalati en la orina», según explica el doctor Philip Landrigan, pediatra y líder del estudio.
Los Ftatalos son compuestos químicos obtenidos mediante la destilación industrial, utilizados como agentes plastificantes en la fabricación de objetos como el cloruro de polivinilo (PVC) así como en la formulación de algunos productos químicos. También el Bisfenol A, usado principalmente para la producción de plásticos y derivados, puede generar «calorías químicias».
Alteración de la fertilidad
Estas sustancias son absorbidas por el cuerpo provocando la alteración del sistema endocrino y dañando las hormonas.
Otros estudios anteriores habían advertido sobre la peligrosidad de los Ftalatos y el Bisfennolo, relacionados con la alteración de los órganos sexuales masculinos y la infertilidad. También son un posible factor causante de la reducción de la cantidad de esperma en los adolescentes y en la pubertad precoz de las mujeres.
La última revelación que ha hecho este instituto médico es que estos componentes químicos hacen engordar y contribuyen a la obesidad.
Pese a que son necesarios otros estudios para confirmar esta teoría, desde el Monte Sinaí advierten de que el ser humano debería evitar estas «calorías químicas» y limitar su exposición a ellos eligiendo productos que no contengan estas sustancias.
Cuando se trata de perder peso, la mayoría de nosotros somos conscientes de hay tres factores en juego: la genética, el número de calorías que consumimos y la energía que estamos dispuestos en gastar haciendo ejercicio.
No podemos elegir a nuestros padres, pero sí podemos comer sano y sudar la camiseta para mantener en forma. Si pese a esto se sigue engordando, la explicación podría esconderse en el baño.
Según un estudio del Mount Sinai Medical Center, una de las causas del aumento de peso podría estar en los componentes químicos presentes en el 70% de los cosméticos además de en los productos de limpieza para la casa.
Este grupo de expertos analizó la orina de un grupo niñas y mujeres y midieron la exposición a los Ftalatos, descubriendo que «las mujeres con más peso tenían más alto el nivel de ftalati en la orina», según explica el doctor Philip Landrigan, pediatra y líder del estudio.
Los Ftatalos son compuestos químicos obtenidos mediante la destilación industrial, utilizados como agentes plastificantes en la fabricación de objetos como el cloruro de polivinilo (PVC) así como en la formulación de algunos productos químicos. También el Bisfenol A, usado principalmente para la producción de plásticos y derivados, puede generar «calorías químicias».
Alteración de la fertilidad
Estas sustancias son absorbidas por el cuerpo provocando la alteración del sistema endocrino y dañando las hormonas.
Otros estudios anteriores habían advertido sobre la peligrosidad de los Ftalatos y el Bisfennolo, relacionados con la alteración de los órganos sexuales masculinos y la infertilidad. También son un posible factor causante de la reducción de la cantidad de esperma en los adolescentes y en la pubertad precoz de las mujeres.
La última revelación que ha hecho este instituto médico es que estos componentes químicos hacen engordar y contribuyen a la obesidad.
Pese a que son necesarios otros estudios para confirmar esta teoría, desde el Monte Sinaí advierten de que el ser humano debería evitar estas «calorías químicas» y limitar su exposición a ellos eligiendo productos que no contengan estas sustancias.
miércoles, 29 de junio de 2011
¿Qué tiene tau que no tenga pi?
El fervor religioso no es el tipo de expresión emocional que uno esperaría encontrar entre un grupo de matemáticos, pero para los defensores de tau la cuestión tiene ribetes de fe.
Tau es simplemente -"¿simplemente?, ¡sacrilegio!", gritarían quienes abogan por su consolidación- una constante matemática equivalente a pi multiplicada por dos.
Contenido relacionadoHumanos con verdaderos superpoderesNuevo récord para PI: 2,7 billones de decimalesSi pi = 3,14... , entonces tau = 6,28... (los puntos suspensivos están para dar cuenta de la hasta ahora desconocida extensión de los decimales que siguen a la coma en estas constantes).
Este martes, quienes quieren que pi sea desplazada celebran el "Día de Tau". La fecha fue elegida por su relación con el número 6,28: 28 de junio, 28/6.
Quienes defienden a esta otra letra del alfabeto griego aseguran que, para muchos problemas matemáticos, tau tiene más sentido que pi y simplifica los cálculos.
"Cuando uno hace muchos cálculos de matemática moderna, en estadística, trigonometría o integrales, uno se encuentra constantemente con este número, pi multiplicado por dos, en vez de pi", le explicó a la BBC Marcus Du Sautoy, profesor de la Universidad de Oxford (quien no está vinculado con el movimiento pro tau).
Propagandista anti-pi"Me gusta describirme a mí mismo como el más grande propagandista anti-pi del mundo", dijo Michael Hartl, docente y ex físico teórico.
"Es sorprendente que la gente no haya hecho el cambio antes. Casi todo lo que se puede hacer con pi en matemáticas se puede hacer con tau; pero a la hora de comparar tau gana, es mucho más natural"
Kevin Houston, matemático
"Cuando digo que pi está mal no quiero decir que hay fallas en su definición; es lo que todos saben que es: la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Pero los círculos no se tratan de diámetros, sino de radios; los círculos son el conjunto de todos los puntos que se encuentran a una distancia determinada -el radio- del centro", le explicó Hartl a la BBC.
"Si uno define la constante de un círculo como la relación entre la circunferencia y el diámetro, lo que realmente está haciendo es definirla como la relación de la circunferencia y el doble del radio; y esa multiplicación por dos te persigue a través de las matemáticas".
Hartl le da crédito a Bob Palais, de la Universidad de Utah, EE.UU., como el primero en señalar que "pi está mal", en un clic artículo de 2001 publicado en la revista Mathematical Intelligencer.
Pero Hartl es el responsable del "clic Manifiesto Tau", que propone a tau como más conveniente que pi e instituye el Día de Tau para celebrar esta constante.
Experiencia de conversión
Kevin Houston, un matemático de la Universidad de Leeds, Reino Unido, se considera un converso a tau.
"Es una de las cosas más extrañas con que me he encontrado, pero tiene sentido", le dijo a la BBC.
"Es una obsesión de carácter nominal, más que algo que transforma las matemáticas"
Marcus Du Sautoy, Universidad de Oxford
"Es sorprendente que la gente no haya hecho el cambio antes. Casi todo lo que se puede hacer con pi en matemáticas se puede hacer con tau; pero a la hora de comparar tau gana, es mucho más natural".
Hartl, un apasionado de su causa, llega a verse sorprendido en ocasiones por el radical compromiso con tau de algunos de sus defensores.
"Lo que sorprende esa la 'experiencia de conversión': la gente se encuentra de repente enojada con pi. Sienten como si los hubieran estado engañando durante toda su vida; es increíble cuánta gente expresa su desagrado con pi en los términos más violentos".
Du Sautoy, sin embargo, le restó importancia a la polémica. "La matemática no cambia con esto", dijo.
"Es una obsesión de carácter nominal, más que algo que transforma las matemáticas".
Además, no todos los matemáticos acuerdan con la idea de relegar a la venerable y vieja constante pi, cuya historia se remonta al antiguo Egipto.
Tau es simplemente -"¿simplemente?, ¡sacrilegio!", gritarían quienes abogan por su consolidación- una constante matemática equivalente a pi multiplicada por dos.
Contenido relacionadoHumanos con verdaderos superpoderesNuevo récord para PI: 2,7 billones de decimalesSi pi = 3,14... , entonces tau = 6,28... (los puntos suspensivos están para dar cuenta de la hasta ahora desconocida extensión de los decimales que siguen a la coma en estas constantes).
Este martes, quienes quieren que pi sea desplazada celebran el "Día de Tau". La fecha fue elegida por su relación con el número 6,28: 28 de junio, 28/6.
Quienes defienden a esta otra letra del alfabeto griego aseguran que, para muchos problemas matemáticos, tau tiene más sentido que pi y simplifica los cálculos.
"Cuando uno hace muchos cálculos de matemática moderna, en estadística, trigonometría o integrales, uno se encuentra constantemente con este número, pi multiplicado por dos, en vez de pi", le explicó a la BBC Marcus Du Sautoy, profesor de la Universidad de Oxford (quien no está vinculado con el movimiento pro tau).
Propagandista anti-pi"Me gusta describirme a mí mismo como el más grande propagandista anti-pi del mundo", dijo Michael Hartl, docente y ex físico teórico.
"Es sorprendente que la gente no haya hecho el cambio antes. Casi todo lo que se puede hacer con pi en matemáticas se puede hacer con tau; pero a la hora de comparar tau gana, es mucho más natural"
Kevin Houston, matemático
"Cuando digo que pi está mal no quiero decir que hay fallas en su definición; es lo que todos saben que es: la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro. Pero los círculos no se tratan de diámetros, sino de radios; los círculos son el conjunto de todos los puntos que se encuentran a una distancia determinada -el radio- del centro", le explicó Hartl a la BBC.
"Si uno define la constante de un círculo como la relación entre la circunferencia y el diámetro, lo que realmente está haciendo es definirla como la relación de la circunferencia y el doble del radio; y esa multiplicación por dos te persigue a través de las matemáticas".
Hartl le da crédito a Bob Palais, de la Universidad de Utah, EE.UU., como el primero en señalar que "pi está mal", en un clic artículo de 2001 publicado en la revista Mathematical Intelligencer.
Pero Hartl es el responsable del "clic Manifiesto Tau", que propone a tau como más conveniente que pi e instituye el Día de Tau para celebrar esta constante.
Experiencia de conversión
Kevin Houston, un matemático de la Universidad de Leeds, Reino Unido, se considera un converso a tau.
"Es una de las cosas más extrañas con que me he encontrado, pero tiene sentido", le dijo a la BBC.
"Es una obsesión de carácter nominal, más que algo que transforma las matemáticas"
Marcus Du Sautoy, Universidad de Oxford
"Es sorprendente que la gente no haya hecho el cambio antes. Casi todo lo que se puede hacer con pi en matemáticas se puede hacer con tau; pero a la hora de comparar tau gana, es mucho más natural".
Hartl, un apasionado de su causa, llega a verse sorprendido en ocasiones por el radical compromiso con tau de algunos de sus defensores.
"Lo que sorprende esa la 'experiencia de conversión': la gente se encuentra de repente enojada con pi. Sienten como si los hubieran estado engañando durante toda su vida; es increíble cuánta gente expresa su desagrado con pi en los términos más violentos".
Du Sautoy, sin embargo, le restó importancia a la polémica. "La matemática no cambia con esto", dijo.
"Es una obsesión de carácter nominal, más que algo que transforma las matemáticas".
Además, no todos los matemáticos acuerdan con la idea de relegar a la venerable y vieja constante pi, cuya historia se remonta al antiguo Egipto.
domingo, 26 de junio de 2011
Orina, heces y CO² = alimentos y oxígeno en el espacio
La mera idea de usar lo que nuestros cuerpos desechan para alimentarnos no es la más apetitosa, pero es esa la que impulsa un proyecto de la Agencia Espacial Europea. ¿Por qué?
Cada día de nuestra vida necesitamos y consumimos agua, oxigeno y comida para sobrevivir. En la Tierra esto es sencillo pero no fuera de ella.
Contenido relacionadoLogran germinar plantas en el espacioCómo se prepara una astronauta de la NASACronología de la exploración espacialSe ha calculado que suplir estos tres elementos a los astronautas en una nave espacial supone unos 5 kilos por persona por día. Y eso hay que multiplicarlo por el número de miembros en la tripulación y el de días que dure el viaje.
Hasta ahora, no hemos ido demasiado lejos. La Luna o la órbita terrestre están relativamente cerca y es fácil suplir a los astronautas con los recursos que necesitan enviándoselos desde la Tierra.
Para una misión a Marte de mil días, sin embargo, la carga inicial necesaria sería de 30 toneladas. No es viable.
Para solucionar este problema, la Agencia Espacial Europea está trabajando en el proyecto MELiSSA, Micro-Ecological Life Support SystemAlternative (Sistema Alternativo de Soporte Microecológico para la Vida).
"Hace unos veinte años, científicos e ingenieros observaron qué era lo que se tenía por un lado: residuos orgánicos, CO², orina… Y qué se quería obtener por el otro lado: oxígeno, agua y comida", le explica a BBC Mundo Christophe Lasseur, director del Proyecto MELiSSA.
La función de MELiSSA es transformar estos residuos en nutrientes para plantas y algas, para que así, éstas produzcan oxígeno, comida y agua. "De hecho, lo que estamos probando es duplicar y simplificar el ecosistema terrestre, de manera más simple, más pequeña y más ligera", resume Lasseur.
Como en un lago
El proyecto se inspira en los mismos procesos químicos que ocurren dentro de un lago terrestre.
Para explicar su funcionamiento de manera más detallada, Lasseur aconseja igualar los cuatro compartimentos y procesos de MELiSSA con las cuatro familias de microorganismos o procesos que encontramos en un lago.
En el fondo del lago tenemos lodo, es decir, agua y residuos orgánicos, pero ni luz ni oxígeno. Al fermentar, las bacterias de estas capas cortan las moléculas, haciéndolas más pequeñas, y producen ácidos grasos volátiles (VFA), minerales y amonio (NH4+ ).
En MELiSSA, esto equivale al compartimento 1, en el que los residuos orgánicos se almacenan sin luz ni oxígeno para que hagan este mismo proceso, llamado degradación anaeróbica.
En la siguiente capa viven las bacterias fotoheterotróficas. Aquí ya encontramos un poco de luz y una gran cantidad de carbono (VFA) obtenido de la degradación del proceso anterior. "Las bacterias de esta fase se encargan de eliminar el carbono para transformarlo en algo más interesante para las plantas" aclara Lasseur.
"Las bacterias son útiles y, sin ellas, no seríamos capaces de sobrevivir"
Christophe Lasseur, Director del Proyecto MELiSSA
Un poco más arriba, en la tercera capa, ya estamos cerca de la superficie del lago, por lo que podemos encontrar algo de oxígeno en el agua. En MELiSSA, este oxigeno podrá oxidar la orina, los minerales y el amonio que ya teníamos, produciendo nitratos, "una de las principales fuentes de nitrógeno para las plantas".
En la capa superior del lago tenemos mucha luz y CO². Allí es posible cultivar tanto plantas como algas. En su fotosíntesis, éstas producirán oxígeno; y en su transpiración, agua. "En MELiSSA cultivamos plantas comestibles como tomates, lechugas, patatas, etc.".
"Ponemos cada una de estas capas en un contenedor. Controlando los líquidos, gases y sólidos de estos contenedores, somos capaces de controlar el ecosistema" dice Lasseur. "Aplicamos leyes de ingeniería y de determinación científica para crear una fábrica de reciclado de residuos".
Nuestras amigas las bacteriasComo en todo ecosistema, los residuos de unos son el alimento de los otros. Así, los diferentes procesos de la vida pueden tener lugar y transcurrir en armonía.
Las bacterias y los hongos son la base del funcionamiento del proyecto Melissa.
En el caso de MELiSSA, las bacterias y los hongos son los que hacen posible este "reciclaje". Por lo que deberíamos estarles agradecidos en vez de asustados.
"Las bacterias están en todas partes. Tenemos bacterias en nuestra piel, dentro de nuestro cuerpo. Estas bacterias son útiles y, sin ellas, no seríamos capaces de sobrevivir. Muchas de ellas son muy enfermizas, pero muchas otras son buenas amigas. De hecho, ¡a menudo son ambas cosas!".
Pese a venir en son de paz, ¿que pasaría si, una vez en el espacio, estos contenedores dejaran escapar bacterias en masa?
"Tenemos muchas medidas de seguridad para que no haya riesgo para la tripulación", dice Lasseur. Y añade que también se está trabajando en Midass, un equipo capaz de identificar bacterias u hongos presentes en el medio en menos de tres horas. "En caso de que encontrara a microorganismos patológicos, podríamos tomar medidas".
También en casa
Más de 30 organizaciones diferentes colaboran con este proyecto. En la foto, la planta piloto de MELiSSA de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Los viajes espaciales no son la única meta de MELiSSA, en la Tierra también se le podrá dar numerosos usos.
"El interés es de un 50-50, e incluso diría que hay más intereses en aplicaciones terrestres", dice Lasseur.
Las industrias farmacéuticas, del tratamiento del agua, de producción de comida, de ingeniería química o de toxicológica tienen grandes intereses en el éxito de este proyecto.
La superpoblación que amenaza la Tierra en unos años también es un problema que MELiSSA podría ayudar a minimizar. "Debemos entender el riesgo, más gente supondrá más industria, más enfermedades, menos recursos… MELiSSA es una herramienta muy útil en ese sentido".
Todas estas teorías ya se están llevando a la práctica desde hace años en experimentos con animales. "Por ahora, los ratones siguen vivos", bromea Lasseur.
La experimentación con animales acabará alrededor de 2020, sin embargo, Lasseur asegura que tan pronto como se obtengan datos válidos y definitivos con animales, se comenzará a probar con humanos en la Tierra.
MELiSSA empezó a idearse 20 años atrás y posiblemente tardará más de 20 años en aplicarse. Como todo en la ciencia, su desarrollo es lento, pero sus beneficios podrían significar, de nuevo, "un gran paso para la humanidad".
Cada día de nuestra vida necesitamos y consumimos agua, oxigeno y comida para sobrevivir. En la Tierra esto es sencillo pero no fuera de ella.
Contenido relacionadoLogran germinar plantas en el espacioCómo se prepara una astronauta de la NASACronología de la exploración espacialSe ha calculado que suplir estos tres elementos a los astronautas en una nave espacial supone unos 5 kilos por persona por día. Y eso hay que multiplicarlo por el número de miembros en la tripulación y el de días que dure el viaje.
Hasta ahora, no hemos ido demasiado lejos. La Luna o la órbita terrestre están relativamente cerca y es fácil suplir a los astronautas con los recursos que necesitan enviándoselos desde la Tierra.
Para una misión a Marte de mil días, sin embargo, la carga inicial necesaria sería de 30 toneladas. No es viable.
Para solucionar este problema, la Agencia Espacial Europea está trabajando en el proyecto MELiSSA, Micro-Ecological Life Support SystemAlternative (Sistema Alternativo de Soporte Microecológico para la Vida).
"Hace unos veinte años, científicos e ingenieros observaron qué era lo que se tenía por un lado: residuos orgánicos, CO², orina… Y qué se quería obtener por el otro lado: oxígeno, agua y comida", le explica a BBC Mundo Christophe Lasseur, director del Proyecto MELiSSA.
La función de MELiSSA es transformar estos residuos en nutrientes para plantas y algas, para que así, éstas produzcan oxígeno, comida y agua. "De hecho, lo que estamos probando es duplicar y simplificar el ecosistema terrestre, de manera más simple, más pequeña y más ligera", resume Lasseur.
Como en un lago
El proyecto se inspira en los mismos procesos químicos que ocurren dentro de un lago terrestre.
Para explicar su funcionamiento de manera más detallada, Lasseur aconseja igualar los cuatro compartimentos y procesos de MELiSSA con las cuatro familias de microorganismos o procesos que encontramos en un lago.
En el fondo del lago tenemos lodo, es decir, agua y residuos orgánicos, pero ni luz ni oxígeno. Al fermentar, las bacterias de estas capas cortan las moléculas, haciéndolas más pequeñas, y producen ácidos grasos volátiles (VFA), minerales y amonio (NH4+ ).
En MELiSSA, esto equivale al compartimento 1, en el que los residuos orgánicos se almacenan sin luz ni oxígeno para que hagan este mismo proceso, llamado degradación anaeróbica.
En la siguiente capa viven las bacterias fotoheterotróficas. Aquí ya encontramos un poco de luz y una gran cantidad de carbono (VFA) obtenido de la degradación del proceso anterior. "Las bacterias de esta fase se encargan de eliminar el carbono para transformarlo en algo más interesante para las plantas" aclara Lasseur.
"Las bacterias son útiles y, sin ellas, no seríamos capaces de sobrevivir"
Christophe Lasseur, Director del Proyecto MELiSSA
Un poco más arriba, en la tercera capa, ya estamos cerca de la superficie del lago, por lo que podemos encontrar algo de oxígeno en el agua. En MELiSSA, este oxigeno podrá oxidar la orina, los minerales y el amonio que ya teníamos, produciendo nitratos, "una de las principales fuentes de nitrógeno para las plantas".
En la capa superior del lago tenemos mucha luz y CO². Allí es posible cultivar tanto plantas como algas. En su fotosíntesis, éstas producirán oxígeno; y en su transpiración, agua. "En MELiSSA cultivamos plantas comestibles como tomates, lechugas, patatas, etc.".
"Ponemos cada una de estas capas en un contenedor. Controlando los líquidos, gases y sólidos de estos contenedores, somos capaces de controlar el ecosistema" dice Lasseur. "Aplicamos leyes de ingeniería y de determinación científica para crear una fábrica de reciclado de residuos".
Nuestras amigas las bacteriasComo en todo ecosistema, los residuos de unos son el alimento de los otros. Así, los diferentes procesos de la vida pueden tener lugar y transcurrir en armonía.
Las bacterias y los hongos son la base del funcionamiento del proyecto Melissa.
En el caso de MELiSSA, las bacterias y los hongos son los que hacen posible este "reciclaje". Por lo que deberíamos estarles agradecidos en vez de asustados.
"Las bacterias están en todas partes. Tenemos bacterias en nuestra piel, dentro de nuestro cuerpo. Estas bacterias son útiles y, sin ellas, no seríamos capaces de sobrevivir. Muchas de ellas son muy enfermizas, pero muchas otras son buenas amigas. De hecho, ¡a menudo son ambas cosas!".
Pese a venir en son de paz, ¿que pasaría si, una vez en el espacio, estos contenedores dejaran escapar bacterias en masa?
"Tenemos muchas medidas de seguridad para que no haya riesgo para la tripulación", dice Lasseur. Y añade que también se está trabajando en Midass, un equipo capaz de identificar bacterias u hongos presentes en el medio en menos de tres horas. "En caso de que encontrara a microorganismos patológicos, podríamos tomar medidas".
También en casa
Más de 30 organizaciones diferentes colaboran con este proyecto. En la foto, la planta piloto de MELiSSA de la Universidad Autónoma de Barcelona.
Los viajes espaciales no son la única meta de MELiSSA, en la Tierra también se le podrá dar numerosos usos.
"El interés es de un 50-50, e incluso diría que hay más intereses en aplicaciones terrestres", dice Lasseur.
Las industrias farmacéuticas, del tratamiento del agua, de producción de comida, de ingeniería química o de toxicológica tienen grandes intereses en el éxito de este proyecto.
La superpoblación que amenaza la Tierra en unos años también es un problema que MELiSSA podría ayudar a minimizar. "Debemos entender el riesgo, más gente supondrá más industria, más enfermedades, menos recursos… MELiSSA es una herramienta muy útil en ese sentido".
Todas estas teorías ya se están llevando a la práctica desde hace años en experimentos con animales. "Por ahora, los ratones siguen vivos", bromea Lasseur.
La experimentación con animales acabará alrededor de 2020, sin embargo, Lasseur asegura que tan pronto como se obtengan datos válidos y definitivos con animales, se comenzará a probar con humanos en la Tierra.
MELiSSA empezó a idearse 20 años atrás y posiblemente tardará más de 20 años en aplicarse. Como todo en la ciencia, su desarrollo es lento, pero sus beneficios podrían significar, de nuevo, "un gran paso para la humanidad".
sábado, 25 de junio de 2011
la mejor dieta pra adelgazar es comer con los ojos
Cuando se come mirando la televisión o conversando se ingiere más cantidad de alimento. Esto es porque no nos concentramos en los alimentos, consejo que dan desde la Universidad de Birgmingham como medida para adelgazar.
Es más, según un estudio de esta facultad, publicado en la revista «Appetite», cuando comemos tenemos que fijarnos en las características de los platos porque esto ayuda a guardarlos en la memoria y recordarlos ante posibles tentaciones posteriores.
Estos expertos británicos han realizado la investigación con treinta estudiantes universitarias a las que han invitado a comer y más tarde, a tomar el aperitivo en los laboratorios de la universidad.
Conscientes de que estamos comiendo
Dividieron las chicas en tres grupos. El primero tenía que concentrarse en la comida y en las características sensoriales de los alimentos (aspecto y gusto), además de prestar atención a su procedencia y a otros elementos como la velocidad en que masticaban.
El segundo grupo tenía que leer durante la comida un texto relacionado con los alimentos y las chicas del tercero sólo tenían que comer.
La comida era igual para todas mientras que el aperitivo de la tarde podría ser consumido sólo si les apetecía. Los investigadores han observado que la cantidad de «snack» consumida por el primer grupo era significativamente inferior respeto a los otros dos.
De este modo, una de las conclusiones del estudio es que la información visual es un factor muy importante no sólo para recordar lo que se ha comido en horas posteriores sino también durante el tiempo de la comida, para darse cuenta de cuál se el momento de parar.
Es más, según un estudio de esta facultad, publicado en la revista «Appetite», cuando comemos tenemos que fijarnos en las características de los platos porque esto ayuda a guardarlos en la memoria y recordarlos ante posibles tentaciones posteriores.
Estos expertos británicos han realizado la investigación con treinta estudiantes universitarias a las que han invitado a comer y más tarde, a tomar el aperitivo en los laboratorios de la universidad.
Conscientes de que estamos comiendo
Dividieron las chicas en tres grupos. El primero tenía que concentrarse en la comida y en las características sensoriales de los alimentos (aspecto y gusto), además de prestar atención a su procedencia y a otros elementos como la velocidad en que masticaban.
El segundo grupo tenía que leer durante la comida un texto relacionado con los alimentos y las chicas del tercero sólo tenían que comer.
La comida era igual para todas mientras que el aperitivo de la tarde podría ser consumido sólo si les apetecía. Los investigadores han observado que la cantidad de «snack» consumida por el primer grupo era significativamente inferior respeto a los otros dos.
De este modo, una de las conclusiones del estudio es que la información visual es un factor muy importante no sólo para recordar lo que se ha comido en horas posteriores sino también durante el tiempo de la comida, para darse cuenta de cuál se el momento de parar.
Sin sueño no hay aprendizaje
Investigadores estadounidenses explican por qué el cerebro necesita dormir para suplir sus demandas energéticas y mejorar la memoria.
En un estudio realizado por investigadores del sueño de la Universidad de Wisconsin–Madison y publicado en la revista Science, se indica que dormir más horas mejora la capacidad de aprendizaje del cerebro, al poder recuperarse este de las gran cantidad de sinapsis -uniones entre las células nerviosas donde se traspasan las señales eléctricas o químicas -que realiza durante el día.
«El sueño reduce el tamaño de las sinapsis nuevas, hay que crear un espacio para que las sinapsis crezcan de nuevo o no se puede aprender al día siguiente», indica Chiara Cirelli, profesora de psiquiatría en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la UW–Madison. «Aún más importante, la reducción ahorra energía y, para el cerebro, la energía lo es todo. Aprender sin sueño es insostenible desde un punto de vista energético».
En un trabajo anterior, este laboratorio también demostró que las sinapsis reforzadas tenían niveles más altos de proteínas, acumuladas durante un día de aprendizaje, y el sueño rebaja esos niveles de proteína.
Síndrome del X Frágil
En este trabajo, los investigadores también analizaron el papel del gen FMR1, que, cuando no se expresa en los seres humanos, desemboca en el síndrome del «X Frágil», una de las causas del autismo e incapacidades mentales. Las personas con «X Frágil» también tienen dificultades para dormir.
Durante la investigación, se estudió lo que sucede cuando el gen FMR1 está «sobre-expresado», es decir, cuando más proteína FMR1 está presente en el cerebro. Trabajos anteriores habían demostrado que el FMR1 podría facilitar la reducción de las sinapsis. Durante el estudio, se observó que cuando este gen se encuentra «sobre-expresado», el aumento en el número de sinapsis en el sueño no se produce, y la consecuente necesidad de sueño disminuye.
«Esto sugiere que si las sinapsis se regulan a la baja, hay menos necesidad de dormir», apunta Cirelli. «Se trata de más evidencias para la teoría de que el sueño se impulsa por la necesidad de reducir las demandas energéticas del cerebro».
Menos sueño, más trabajo en el cerebro
Durante el experimento, se tomaron moscas del vinagre que habían pasado sus primeros días de vida en tubos individuales, demasiado pequeños para permitirles volar. A continuación, las soltaron en grupos en una cámara con mucha luz, lo que les permitió volar juntas durante 12 horas al día.
Todas las moscas tuvieron más sinapsis mientras estaban despiertas más horas, según la investigación. Tras varias horas volando en grupo, se puso de nuevo a algunas moscas en los tubos particulares, donde dormían mucho más tiempo, por lo menos un día.
Sus sinapsis volvieron la normalidad después de descansar. Las moscas que continuaron volando y fueron privadas de sueño seguían teniendo las sinapsis más grandes y densas. Este estudio aporta una gran evidencia a la teoría de que la «homeostasis sináptica», la cual mantiene el equilibrio interno de las neuronas, es una de las razones clave de por qué todos los animales necesitan dormir.
En un estudio realizado por investigadores del sueño de la Universidad de Wisconsin–Madison y publicado en la revista Science, se indica que dormir más horas mejora la capacidad de aprendizaje del cerebro, al poder recuperarse este de las gran cantidad de sinapsis -uniones entre las células nerviosas donde se traspasan las señales eléctricas o químicas -que realiza durante el día.
«El sueño reduce el tamaño de las sinapsis nuevas, hay que crear un espacio para que las sinapsis crezcan de nuevo o no se puede aprender al día siguiente», indica Chiara Cirelli, profesora de psiquiatría en la Facultad de Medicina y Salud Pública de la UW–Madison. «Aún más importante, la reducción ahorra energía y, para el cerebro, la energía lo es todo. Aprender sin sueño es insostenible desde un punto de vista energético».
En un trabajo anterior, este laboratorio también demostró que las sinapsis reforzadas tenían niveles más altos de proteínas, acumuladas durante un día de aprendizaje, y el sueño rebaja esos niveles de proteína.
Síndrome del X Frágil
En este trabajo, los investigadores también analizaron el papel del gen FMR1, que, cuando no se expresa en los seres humanos, desemboca en el síndrome del «X Frágil», una de las causas del autismo e incapacidades mentales. Las personas con «X Frágil» también tienen dificultades para dormir.
Durante la investigación, se estudió lo que sucede cuando el gen FMR1 está «sobre-expresado», es decir, cuando más proteína FMR1 está presente en el cerebro. Trabajos anteriores habían demostrado que el FMR1 podría facilitar la reducción de las sinapsis. Durante el estudio, se observó que cuando este gen se encuentra «sobre-expresado», el aumento en el número de sinapsis en el sueño no se produce, y la consecuente necesidad de sueño disminuye.
«Esto sugiere que si las sinapsis se regulan a la baja, hay menos necesidad de dormir», apunta Cirelli. «Se trata de más evidencias para la teoría de que el sueño se impulsa por la necesidad de reducir las demandas energéticas del cerebro».
Menos sueño, más trabajo en el cerebro
Durante el experimento, se tomaron moscas del vinagre que habían pasado sus primeros días de vida en tubos individuales, demasiado pequeños para permitirles volar. A continuación, las soltaron en grupos en una cámara con mucha luz, lo que les permitió volar juntas durante 12 horas al día.
Todas las moscas tuvieron más sinapsis mientras estaban despiertas más horas, según la investigación. Tras varias horas volando en grupo, se puso de nuevo a algunas moscas en los tubos particulares, donde dormían mucho más tiempo, por lo menos un día.
Sus sinapsis volvieron la normalidad después de descansar. Las moscas que continuaron volando y fueron privadas de sueño seguían teniendo las sinapsis más grandes y densas. Este estudio aporta una gran evidencia a la teoría de que la «homeostasis sináptica», la cual mantiene el equilibrio interno de las neuronas, es una de las razones clave de por qué todos los animales necesitan dormir.
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